El sueño es un proceso evolutivo

Imaginen un bebé de 6-8 meses gateando. Todo el mundo se admirará de la prontitud en la adquisición de sus metas locomotoras, porque todos sabemos cual es la evolución normal de un bebé. Pero imaginen que no tenemos ni idea y nos empezamos a preocupar cuando un bebé empieza a gatear porque…. ¿y si no se levanta nunca y no anda? Todos sabemos que, si no intervenimos, cualquier niño sano, a pesar de gatear a la perfección se levantará y andará. Por que andar es un proceso evolutivo que se adquiere con la madurez motora.

El sueño es un proceso evolutivo; los bebés nacen con apenas dos de las cinco fases de sueño que tenemos los adultos. A lo largo de los meses, y compenetradas con las necesidades biológicas del bebé, van apareciendo las otras fases. Esto es así porque, entre otras cosas, un bebé necesita comer frecuentemente (si no tendría hipoglucemias) y necesita protección. Si tuviera todas las fases de sueño como los adultos tardaría mucho más rato en hacer un ciclo completo (hay que pasar por varias fases para notar descanso) y eso resultaría peligrosísimo para ellos. Por eso, la naturaleza, que es sabia, hace que los bebés al nacer solo tengan fase de sueño profundo y una fase REM, pero no las otras, con lo que así se despiertan a menudo.

A los 6 meses ya tienen establecidas casi todas las fases, pero aún les cuesta pasar de una fase a otra. Están ensayando y por eso hay tantos bebes que suelen incrementar los despertares de los 6 meses en adelante.

La fase del sueño profundo es peligrosísima para el ser humano desde el punto de vista evolutivo, puesto que durante ella somos muy vulnerables. Para paliar esta circunstancia, la naturaleza, que siempre está de nuestra parte, intercala en las fases del sueño profundo “picos” de sueño ligero a modo de microdespertares. Si todo está bien, continuamos durmiendo y no nos enteramos, pero si algo no va bien, nos despertamos. Cuando los niños adquieren este dominio (que no se da hasta pasado el año, siendo normal que haya despertares por este motivo hasta los cinco años) duermen de un tirón, pero, en caso contrario, hay que darles más tiempo.

Ya sé que se oye hablar de bebés que duermen de un tirón desde los 6 meses, pero estadísticamente sabemos que no es lo más frecuente. En cuanto a los niños “estivillizados” se suelen despertar igual, pero están amaestrados para no llorar, continuar en la cuna y acabar durmiéndose al cabo de un rato (como hacen todos).

Si no intervenimos, cualquier niño sano adquirirá, un día u otro, el proceso y dormirá.

Otra cosa es que los padres aguanten hasta ese día. Cuando acuden a la consulta de un especialista no es porque los niños vayan a tener problemas de mayores (eso ya se puede descartar), sino porque los padres ya no pueden más. El especialista debería estudiar cada caso y ofrecer a los padres técnicas para que sus hijos aceleren el proceso. Pero no porque los niños lo necesiten, sino porque los padres no pueden más.

Estas técnicas varían según la edad del niño, su proceso evolutivo o su historial de sueño, por lo que no es posible dar una solución general. Sobre estas técnicas hay dos que han demostrado favorecer la adquisición del sueño correcto: el colecho y la lactancia.

Por lo que respecta al colecho, Mckenna demostró que los niños que dormían con sus padres tenían menos probabilidades de presentar el síndrome de muerte súbita del lactante y que, a través de la respiración de la madre, los niños aprendían antes a pasar de una fase a otra del sueño, ya que sincronizaban su respiración con la materna (hay fases del sueño que tienen una respiración diferente).

En cuanto a la lactancia, R. Debré y A. Doumic, comprobaron que los perritos amamantados dormían mejor que los alimentados con biberón. Parece ser que la succión al pecho cansa y relaja más, aparte que la leche contiene L-triptofano, un aminoácido que ayuda a la conciliación del sueño.

Rosa Jové

 

El visitante nocturno: Los viajes a la cama de los padres

Si en tu casa oyes un “cloc-cloc-cloc” en el pasillo cuando tu hijo sale de su habitación para trepar a tu cama en mitad de la noche, ten por seguro de que no eres la única. Es perfectamente normal para un niño pequeño que busque en sus padres el confort y la seguridad que necesita. Es una señal de su confianza y profundo amor hacia ti. Y también es perfectamente normal que los padres provean de ese confort y seguridad llevando al niño a su cama o acompañándole en su propia cama.

Hay diferentes maneras respetuosas de animar a tu hijo a que permanezca en su cama toda la noche, pero, antes de introducir estas ideas, es preferible que evalúes la situación. Querría preguntarte que pensaras las respuestas a las siguientes preguntas:

  • ¿Estáis tú, tu pareja y tu hijo durmiendo bien?
     

  • ¿Si nadie más en el mundo supiera o le importara lo que estáis haciendo, estaríais contentos con la rutina que tenéis ahora?
     

  • ¿Las visitas de tu hijo están interfiriendo demasiado en vuestra intimidad de pareja?
     

  • ¿Estás pensando en hacer cambios porque quieres un cambio y porque es lo correcto para tu familia, o simplemente para satisfacer un amigo, pariente u otra persona?
     

  • Si esta noche tu hijo de repente empezara a dormir toda la noche en su propia cama, ¿cómo te sentirías: muy contenta, feliz, un poco triste, muy triste o deprimida?
     

  • ¿Qué es lo que concretamente te molesta de las visitas nocturnas de tu hijo?
     

  • ¿Por qué te visita tu hijo por la noche? ¿Es simplemente un hábito? ¿O son miedos, pesadillas, ansiedad de separación, dolor de dientes, o cualquier otro problema que le hace levantarse y buscarte?

El primer paso es ponderar estas cuestiones y examinar tus sentimientos reales sobre la situación. A menudo, la ambivalencia y frustración llevan a no tomarse un tiempo para identificar lo que sientes en realidad y plantearse un objetivo claro y una propuesta concreta para tus acciones. Una vez tengas un conocimiento más conciso de tus ideas y las de tu pareja, elige uno de estos objetivos:

  1. Vamos a continuar como estamos, sin culpa ni preocupación, durante los próximos x meses. Tras este tiempo, reevaluaremos la situación y tomaremos una nueva decisión.
     

  2. No tenemos prisa, pero querríamos empezar a hacer cambios. Comenzaremos a hacer cambios graduales y anticiparemos que en x meses, nuestro hijo dormirá toda la noche en su cama.
     

  3. Queremos cambiar ya mismo, tan pronto como sea posible, así que nos comprometemos a seguir un plan y a seguirlo cada noche.

No envíes mensajes confusos
Si has compartido tu cama con tu amoroso hijo, tanto si ha sido desde el nacimiento como recientemente, te puedo casi garantizar que, a pesar de que hayas decidido sacarlo de tu cama, hay una pequeña parte de ti que no quiere dejarle marchar. Es completamente normal, dada la maravillosa experiencia de compartir la cama con tu hijo. De todas formas, si realmente quieres que tu hijo duerma en su propia cama, tendrás que reservarte estas emociones. No cometas los errores que estas familias hicieron durante el proceso de cambio. Se han cambiado los nombres para protegerles de la vergüenza.

  • Sharon informó que utilizando las ideas de su plan de sueño estaban teniendo un gran éxito con su hija, Kayla, para que durmiera en su cama. “¡Lo hizo durante una semana entera y yo estaba muy contenta! Esta noche, se estaba preparando para ir a su propia cama, cuando mi marido, como premio, le ofreció ir a dormir a… ¡nuestra cama! Así que no tengo que decir que ahora estamos donde empezamos con incluso un poco más de resistencia.”
     

  • “¡No puedo creer lo que hice!” El nuevo mensaje de Marisa llegó justo una semana después de que me enviara un correo electrónico para decirme que Gracia estaba haciendo muchas menos visitas a la cama de su mamá durante la noche. “Me levanté la pasada noche y me di cuenta de que Gracia estaba pasando otra noche en su propia cama. La echaba tanto de menos de mi lado, que fui a su habitación y ¡me puse en su cama con ella! Esta noche, cuando vayamos a dormir, estoy segura de que me pedirá que ¡duerma en su cama con ella otra vez! ¡Creo que acabo de generar un nuevo problema! Por favor, ¡ayuda!

¡Está bien hacer un cambio!
Para aquellos que todavía estáis conmigo, o sea, para los que habéis decidido que toca trasladar a vuestro pequeñín de la cama familiar y decir adiós a todos esos codazos y patadas, dejadme deciros que es perfectamente correcto que hagas este cambio. No hay ninguna edad correcta o situación para ajustarse a ello, es sólo un criterio de elección: si estás listo, lo estás. Tu hijo está obviamente bien cuidado, amado y seguro, y esos sentimientos no cambiarán si usas un método sensible y amoroso para que tu niño duerma en su propia cama toda la noche.

¿Qué hacer ahora?
Hay varias maneras de dejar a tu niño en su propia cama toda la noche. Como cada niño es distinto y cada situación es diferente, cada familia lo abordará de manera particular y exclusiva. Lo que sigue es una lista de ideas para elegir. Toma una, dos o más que te parezcan adecuadas y dales una oportunidad de verdad. Sé paciente y mantente en tu plan. Las próximas semanas o meses verás mejoras. La velocidad a la que estas mejoras ocurran dependerá de la personalidad de tu hijo y de la motivación que te impulse a seguir con este plan.

Las soluciones
Lo que sigue es una lista de ideas que han funcionado en otras familias como la tuya. Puedes elegir ideas individuales de esta lista, o combinar esto o aquello, para crear una solución exclusiva para ti.

  • De la cama al suelo y de aquí a su habitación
    Si no te importa que el niño venga a tu habitación durante la noche pero te gustaría que no estuviera en tu cama, prepárale un lugar en tu habitación. El lugar puede ser tan sencillo como un futón y una manta en el suelo, un colchoncillo enrollable o una estora con un saco de dormir y una almohada.

    Durante la noche, si se le olvida el nuevo plan y sube a la cama contigo, simplemente ayúdale a volver a su lugar y recuérdale que es donde tiene que estar. Es perfectamente correcto que te tumbes a su lado al principio; le ayudará a acostumbrarse a esta nueva rutina.
     

  • El achuchón matutino
    La idea es trasladar la visita de tu hijo a medianoche a una hora más aceptable por la mañana. Muchos padres, además, también disfrutan de este plan, puesto que no tienen que perderse esos achuchones y cariñitos por completo, pero después de haber pasado una buena noche durmiendo.

    Dile a tu hijo que puede entrar cuando “haya luz afuera”. Esto funciona si la luz del día aparece en el momento adecuado para ti. Otra idea es poner una música o una alarma suave a una hora aceptable. Explícale: “Si la música suena, puedes venir a nuestra cama. Si está todo en silencio, por favor, vuelve a dormir hasta que suene la música.”
     

  • La promesa del fin de semana
    Cuéntale a tu hijo que si permanece en su cama durante toda la semana, podrá dormir contigo el fin de semana o el sábado. Cuelga un calendario y déjale poner una estrella cada día que duerme toda la noche sin despertarte. Pon algo especial en los días del fin de semana.

    Esta idea funciona muy bien para algunos niños que les gusta mucho dormir en la cama familiar los fines de semana. Para otros, en cambio, les parece demasiado difícil separar las noches que de las que no pueden. Si crees que puede funcionar con tu niño, inténtalo.
     

  • El efecto rebote
    Es una buena idea para aquella familia que quiere hacer un cambio rápido en su rutina nocturna, y para aquel padre que quiere que su hijo salga de su cama en más o menos una semana.

    Justo antes de que empiece la rutina de irse a la cama, explícale brevemente porque quieres que permanezca en su cama. Por ejemplo: “Cuando vienes a mi habitación durante la noche, me despiertas y luego estoy malhumorado.” Y dile que quieres que esté en su cama toda la noche. Empieza la noche con una rutina agradable y pacífica. Acábala con tu hijo en su cama. Siempre que se despierte, CADA VEZ que se levante, devuélvele a su cama de una manera calmada, amorosa y en paz. Dale besos, abrazos, acaricia su espalda. Incluso, si es necesario, siéntate o túmbate a su lado hasta que se vuelva a dormir. Elige una frase clave para repetírsela varias veces, como “Es hora de dormir. Mamá te quiere mucho. Por favor, quédate en tu cama y sueña cosas bonitas.”

    Puede que tengas que repetirlo hasta diez veces o más las primeras noches, pero con insistencia, deberías asistir a una rápida reducción de las visitas nocturnas.
     

  • Motivación con un regalo
    Las encuestas sobre el sueño muestran que la mayoría de niños pequeños pueden tener una gran motivación para cambiar si se les ofrece un regalo, lo cual no es un gran descubrimiento para ti si tienes un niño pequeño. La idea de los adhesivos ha sido siempre muy popular. Compra un calendario y ponlo en un lugar visible en la pared. Permítele a tu hijo poner un adhesivo (estrella, círculo o lo que sea) cada mañana sobre el día que ha permanecido en su propia cama.

    El objetivo de tu hijo debe ser conseguir un cierto número de adhesivos, que puedes definir tú, pero no tendría que ser demasiado alto para que no perdiera el interés durante la espera. Puedes empezar con un número pequeño, por ejemplo 3, hasta subirlo a 10. Cuando se han enganchado el número mágico de adhesivos en el calendario, el niño tiene un premio. Puede ser un helado, un juguete o un privilegio especial.

    La duración del proceso dependerá de la necesidad que tenga el niño de estar contigo durante la noche. Le puede parecer que tú eres mucho mejor regalo que cualquier juguete que le puedas ofrecer… ¿y no es maravilloso ser amado tanto?

Extraído del libro “The No-Cry Sleep Solution for Toddlers & Preschoolers”, de Elizabeth Pantley, con permiso de la autora.   

 

¿Dormirá nuestro bebé durante toda la noche antes si comparte nuestra cama?

No hay ningún estudio que afirme o niegue tal hecho. Existe una variedad de estudios científicos que indican que el bebé madura a un ritmo influenciado por sus necesidades internas de despertarse, alimentarse, encontrar apoyo y oxigenarse, más que por el lugar donde duerme. Pero es interesante recalcar que, en muchas ocasiones, el bebé se despierta y vuelve a dormir habiendo notado la presencia de sus progenitores, que le calma y conforta. Sus padres, no obstante, no han detectado este despertar, lo que les lleva a pensar que el bebé ha dormido toda la noche.

Hace ya muchos años que se sabe que los bebés se despiertan durante cortos periodos de tiempo durante la noche, sin que los padres lo sepan, incluso durmiendo solos en su cuna. Algunos bebés simplemente se vuelven a dormir, y otros, tal vez más sensibles, “hacen notar” su petición de contacto con sus padres. No se trata de un signo de inmadurez o tozudez, ni de un intento de manipulación de los padres, sino que necesitan saber que no están solos. Estudios de laboratorio revelan que la duración media de despertares en la madre y el bebé es más corta cuando duermen juntos que cuando duermen en camas separadas. Desde el punto de vista biológico, es normal que los bebés se despierten a menudo durante el primer año de vida. De hecho, a pesar de que los críos pueden ser condicionados a dormir solos durante periodos largos de tiempo (cumpliendo la creencia popular de que deben dormir durante la noche), el hecho es que no han estado diseñados para ello y, en consuencia, se resisten por su propio bien biológico y psicológico. Son las expectativas de los padres las que conducen a interpretar el comportamiento infantil de manera muy distinta. Cuando los padres duermen con el bebé, los despertares nocturnos no son tan pesados; todos vuelven a dormir enseguida y no se concibe tan problemático como cuando se duerme en habitaciones separadas.

 

 

Recién nacidos y el sueño

Antes de los cuatro meses los bebés tienen una necesidad de sueño diferente de los bebés de más edad. Este artículo te ayudará a entender como tu recién nacido está formando su patrón de sueño, y te ayudará a desarrollar expectativas razonables en lo referente a tu bebé y el sueño.

Lee, aprende y cuidado con consejos erróneos
Todos tienen una opinión acerca de la forma en que debe tratarse el asunto del sueño con tu bebé. El peligro que corren los padres nuevos es que estas migajas de consejos erróneos puede tener un efecto negativo sobre nosotros… si no estamos al tanto de los hechos. Cuanta más información posees menor será la posibilidad de que otras personas te hagan dudar de tus decisiones en la crianza de tu bebé.

Cuando conoces la verdad, podrás responder con confianza a aquellos que tienen buenas intenciones pero que te están ofreciendo consejos equivocados. ¡El primer paso es adquirir conocimiento! Conoce lo que estás haciendo y por qué lo haces. Lee libros, revistas, asiste a clases o a grupos de apoyo — todo esto ayuda.

La biología del recién nacido
Durante los primeros meses de la vida de tu bebé, él duerme cuando está cansado; es así de sencillo. Puedes hacer muy poco para obligar a un recién nacido a dormir cuando no necesita dormir. Un punto importante que hay que comprender acerca de los recién nacidos es que tienen estómagos muy, pero muy pequeños. El crecimiento del recién nacido es rápido, su dieta es líquida, y la digestión también es rápida. Sería muy agradable poner este paquetito a dormir en su cunita de noche y no volverlo a escuchar hasta la mañana, aunque los padres más ingenuos saben que esto no es una expectativa real para un niño pequeñito.

Los recién nacidos necesitan alimentarse cada dos a cuatro horas — y a veces más.

Dormir “durante toda la noche”
Tal vez hayas escuchado que los bebés deben dormir durante toda la noche, cuando tienen de dos a cuatro meses de edad. Lo que debes comprender es que, para un recién nacido, cinco horas de sueño forman toda una noche, y solamente un grupo pequeño de bebés puede dormir así a esta edad. Muchas veces es preciso un año o más para establecer un patrón de dormir toda la noche, cada noche.

Dormir mientras está comiendo
Es muy natural que a un bebé le sobrecoja el sueño mientras está tomando pecho, biberón o chupete. Cuando un bebé siempre concilia el sueño de esta forma, asocia el acto de chupar o mamar con dormir; con el tiempo, no podrá conciliar el sueño de otra forma. He escuchado a algunos expertos clasificar esto como una “asociación negativa de sueño”. ¡Mi bebé y yo no estamos de acuerdo con esta definición! Esta es la asociación más natural y agradable que un bebé pueda tener para conciliar el sueño. En consecuencia, muchos padres que están luchando con bebés mayores que no pueden conciliar el sueño o mantenerse dormidos están luchando contra esta asociación poderosa y natural de mamar y dormir.

Así que, si deseas que tu bebé concilie el sueño sin tu ayuda, es esencial que a veces lo dejes mamar hasta que tenga sueño, pero no hasta dormirse. Cuando puedas, retira el pecho, el biberón o el chupete de su boca para que duerma sin algo en la boca.

Despertando para comidas nocturnas
No importa que tu bebé se despierte para comer durante la noche. La clave es aprender cuando necesita comer y cuando puedes dejar que reconcilie el sueño por sí solo. Aprende a leer las señales de tu bebé. Los bebés hacen muchos ruidos al dormir, como gruñidos, lloriqueos y llantos. Estos ruidos no siempre son señales que se está despertando, sino que son sonidos del sueño, y tu bebé esta totalmente dormido (o casi) durante estos episodios. Recuerdo cuando mi primera hija, Ángela, era una recién nacida. Su llanto me despertaba muchas veces, y caía muy dormida en mis brazos antes de llegar al sillón o a la mecedora. Estaba haciendo ruidos del sueño. ¡En mi deseo de responder a cada llanto de mi nena, lo que hice en realidad es enseñarle a despertarse con más frecuencia!

Escucha y observa cuidadosamente a tu bebé. Si está despierto y con hambre, querrás darle de comer lo más pronto posible para que siga durmiendo. Pero si solamente está haciendo ruidos de sueño, déjalo que duerma.

Ayuda al bebé a distinguir entre día y noche
Un recién nacido duerme de 16 a 18 horas al día, con el sueño distribuido en 6 ó 7 periodos. Puedes ayudar a tu bebé a distinguir entre el día y la noche, para que así duerna durante períodos más largos por la noche. Durante los períodos de sueño del día, déjalo dormir en un cuarto con mucha claridad, donde pueda escuchar los ruidos naturales del día. Puedes colocar el moisés en el comedor de la casa.

Por la noche, su cuarto debe ser oscuro y silencioso. Da a tus bebés señales de que es de noche dándole un baño y poniéndole un pijama.

Observa sus señales de cansancio
Una manera de animar el buen sueño en tu bebé es familiarizarte con las señales de cansancio, y ponerlo a dormir apenas muestra esa señal. Un bebé que se trata de mantener despierto cuando está cansado es un bebé descontento. Con el paso del tiempo, este comportamiento desarrolla en el bebé una falta de sueño, que complica más el desarrollo de un patrón de sueño deseable.

Aprende a leer las señales de sueño que tu bebé ofrece: inquieto, bostezo, silencio, pérdida de interés por los juguetes, y una mirada vidriosa. Pon el bebé a dormir cuando se vea cansado.

Ponte cómoda
Es un hecho que tu bebé va a despertarse durante la noche; asúmelo. El primer paso es aprender a relajarse acerca de esta circunstancia. Llenarte de estrés o frustración no va a cambiar nada. La situación mejorará a medida que pasan los días; y cuando menos lo pienses, este recién nacido ya no será tu pequeño: estará caminando, hablando y metiéndose en todo… durante el día y durmiendo plácidamente durante toda la noche.

Este artículo es un extracto del libro The No-Cry Sleep Solution: Gentle Ways to Help Your Baby Sleep Through the Night, (McGraw-Hill, 2002) de Elizabeth Pantley, Seattle (Estados Unidos), y aquí se reproduce bajo consentimiento expreso de la autora.

Siestas Regulares Mejoran el Sueño de Noche

Según las investigaciones del sueño, y la experiencia maternal, la duración y la calidad de las siestas afectan el sueño nocturno. (Y por consecuencia, el sueño nocturno afecta la siesta.)

Los bebés difieren en sus necesidades de siesta pero aquí hay una guía general que aplica a la mayoría de bebés:

Edad

Número de siestas

Horas de siesta

4 meses

3

4-6

6 meses

2

3-4

9 meses

2

2,5-4

12 meses

1-2

2-3

2 años

1

1-2

3 años

1

1-1,5

¿Cuándo debe tomar siesta un bebé?
La hora en que toma la siesta es muy importante. Una siesta muy tarde en el día afectará negativamente el sueño durante la noche. Ciertas horas del día son mejores para la siesta porque van con el reloj biológico del bebé. Estos períodos óptimos para la siesta balancean el tiempo entre dormir y despertar y afectarán de forma positiva el sueño nocturno.

Todos los bebés son diferentes, pero generalmente, las mejores horas para las siestas son como sigue:

  • Si el bebé toma tres siestas: media mañana / temprano por la tarde / temprano por la noche

  • Si el bebé toma dos siestas: a media mañana / temprano por la tarde

  • Si el bebé toma una siesta: temprano por la tarde

¡Observa las señales de sueño de tu bebé!
Cuando tu bebé muestre señales de cansancio inicia inmediatamente la siesta. Si esperas que el bebé esté muy cansado, no podrá dormir. Una vez que conoces las necesidades de sueño puedes planear una rutina para las siestas para iniciar el proceso. Si la consistencia de las siestas es una idea nueva para ti, observa más de cerca a tu bebé y sus señales de cansancio, y deja a un lado la rutina hasta que establezcas un patrón de descanso para tu bebé. En otras palabras, ¡no inicies una rutina presiesta si su bebé está listo para dormir!

Observa estas señales de fatiga; tu bebé puede presentar una o más de ellas:

  • disminución de actividad

  • tranquilo

  • vista vidriosa

  • desea acostarse

  • irritabilidad

  • bostezo

  • falta de interés en las personas y en los juguetes

  • restregando los ojos

  • acariciando un “peluche” o pidiendo un chupete, biberón o deseo de mamar

!El momento oportuno es muy, muy importante!
Probablemente has experimentado esta escena: Si el bebé se ve cansado, piensas “hora de la siesta”, lavas su manita, su cara, cambias su pañal, haces una llamada telefónica, sacas al perro, te dirijes a la cuna o a la cama, solamente para encontrar que de repente él está con los ojitos bien despiertos y listo para jugar ¿Qué ha sucedido? Se ha pasado la ventana de oportunidad del sueño y tu bebé ha tomado un segundo brote de energía que durará una hora o dos horas hasta sentirse cansado otra vez. Esto sucede a menudo durante la ultima parte del día. De repente, tu bebé está (finalmente) listo para una siesta a la hora de la comida, y surge una duda: ¿lo dejo dormir ahora y así extiendo hasta más tarde su hora de dormir, o no lo dejo que duerma y tengo un bebé fastidiado y cansado? En vez de enfrentarte a este problema, atiende de inmediato a sus señales de fatiga y ponlo a tomar la siesta cuando esté cansado.

Después de una semana de observación cuidadosa, es posible que puedes crear un horario que funciona con sus períodos de vigilia y descanso, y así facilitar un horario de siesta. Tu bebé puede aprender a dormir sin llorar hasta cansarse.

La rutina de la siesta
Una vez establecido un horario de siesta para tu bebé, es muy útil si creas una rutina específica para la siesta. Esta rutina debe ser diferente que la establecida para ir a dormir de noche, aunque puede haber similitudes — por ejemplo, la presencia de una música tranquila que induzca el sueño. Sigue la rutina todos los días de igual forma. (Con la excepción, como ya indicamos, si tu bebé muestra señales de estar cansado y listo para dormir. En este caso, se breve o elimina esa rutina por ese día.)

Para el bebé que es reticente a la siesta, su rutina podrá incluir algún movimiento relajante como:

  • mecerlo en un columpio

  • sentarlo en una mecedora

  • pasearlo en un porta bebé

  • cantarle una canción de cuna.

     

Una rutina de siesta no necesita ser larga ni complicada para ser efectiva. Si la siesta de tu bebé ocurre a la misma hora todos los días habrán señas sutiles, tales como el tiempo de la merienda, que avisarán a tu bebé de que la hora de la siesta se acerca.

¡Muchas siestas indican mejor sueño de noche!

 

¿Qué impide a tu bebé dormir durante toda la noche?

Aunque todos deseamos que nuestro bebé duerma, nuestras emociones a veces nos detienen a la hora de realizar cambios en sus hábitos de dormir. Veamos si algo está impidiendo tu camino.

Conoce tus propios objetivos
La sociedad nos hace creer que los bebés “normales” duermen durante toda la noche desde su segundo mes de vida; las investigaciones indican que esto es más bien una excepción que una regla. El número de familias pasando por tu situación es mucho mayor de lo que te imaginas.

“Durante nuestra última reunión, un papá trajo a colación el hecho de que su hija de dos años todavía no dormía toda la noche. Aprendí que de 24 niños pequeños solamente seis de ellos dormían toda la noche.” — Robin, madre de Alicia de trece meses de edad.

Tienes que descifrar dónde está el problema. ¿Será la rutina de tu bebé, la forma de manejo de esa rutina, o simplemente está en la mente de otros? Si dices que quieres cambiar los hábitos de dormir de tu bebé porque interfieren con el resto de la familia, entonces estás lista para hacer cambios. Pero si alguien te está obligando o forzando para hacer estos cambios, como la tía Berta porque dice que así debe ser, es hora de pensar largo y profundo.

Ciertamente, si tu pequeño te está despertando cada hora o dos, no tienes que pensar mucho la respuesta a la pregunta “¿esta rutina me está molestando?” Obviamente lo está. Pero si tu bebé te despierta una o dos veces durante la noche, es importante que determines exactamente cuánta interrupción está causando este patrón y que establezcas un objetivo realista.

Empieza hoy haciéndote estas preguntas:

  • ¿Estoy contenta con la forma como están las cosas, o me estoy volviendo, resentida, enojada o frustrada?

  • ¿Cómo está afectando negativamente esta rutina de noche a mi matrimonio, mi empleo y mis relaciones con mis otros hijos?

  • ¿Mi bebé está saludable, contento y descansado?

  • ¿Estoy yo saludable, contenta, y descansada?

Una vez contestadas estas preguntas, entenderás mejor no solamente lo que está pasando con el sueño de tu bebé, sino que serás consciente de cuán motivada estás para cambiar.

Renuncia a abandonar el cuidado nocturno
Un relajado examen de tus sentimientos tal vez te sorprenda. Quizás encuentras que realmente te gustan esas horas tranquilas y silenciosas cuando no hay nadie más a tu alrededor. Recuerdo una vez, a media noche, cuando estuve dando de mamar a Coleton a la luz de la luna. La casa estaba pacíficamente callada. Mi esposo, abuela y los tres niños mayores estaban dormidos. Acaricié su pelo, su piel tan suave, me maravillé de este pequeño a mi lado y este pensamiento me sobrevino. “¡Me gusta esto!” Me gustan estos momentos silenciosos que compartimos durante la noche.” Entonces comprendí que es necesario desear hacer un cambio para poder establecer una rutina de dormir.

Tal vez necesites examinar tus propios sentimientos. Si encuentras que estás realmente lista para hacer un cambio, habrás de terminar con esta fase del desarrollo de la vida de tu bebé y pasar a otra fase en esta relación.

Preocupación por la seguridad de tu bebé
¡Nosotros los padres nos preocupamos por nuestros bebés! Cada despertar de nuestro bebé nos asegura que está bien — durante toda la noche. Nos acostumbramos a estos chequeos; nos garantizan continuamente que nuestro bebé está bien.

“La primera vez que mi bebé durmió cinco horas seguidas, me desperté con un sudor frío. Casi me caigo de la cama y salí corriendo por el pasillo. Estaba tan segura que algo terrible había sucedido, que casi lloro cuando encontré que mi bebé dormía plácidamente.” — Azza, madre de Laila de siete meses.

Los padres que duermen junto con su bebé no están exentos de estos temores. Aún cuando duermas al lado de tu bebé, lo examinas frecuentemente durante la noche. Él lleva durmiendo largo tiempo, pero tú no, porque todavía estás de vigilante de seguridad. Estas son preocupaciones normales, que tienen sus raíces en los instintos naturales de proteger a tu bebé. Una vez que puedas asegurarte de que tu bebé está bien mientras duermes, habrás tomado el primer paso para ayudarlo a dormir toda la noche.

Creencia de que las cosas cambiarán por sí solas
Puedes tener la esperanza de que, una noche, tu bebé de forma mágica dormirá durante toda la noche. Quizás tienes los dedos cruzados pensando, “va a pasar esta etapa y no tendré que hacer nada diferente”. En verdad, es muy raro el niño que, acostumbrado a despertarse por la noche, de repente decide dormir durante toda la noche por sí solo.

¡Posiblemente esto te pase a ti, pero tu bebé quizá tendrá dos, tres o cuatro años cuando suceda! Decide ahora si tienes la paciencia para esperar tanto tiempo, o si estás preparada para iniciar el proceso ya.

Muy fatigada para iniciar el cambio
Un cambio requiere esfuerzo, y un esfuerzo requiere energía. Cuando estás exhausta, es posible que encuentres más fácil mantener las cosas como están en vez de probar algo diferente. En otras palabras, cuando el bebé se despierta por quinta vez esa noche y estás desesperada por dormir, es más fácil recurrir a la forma habitual de volverlo a dormir (mecer, amamantar, dar el chupete) antes de probar algo diferente.

Solamente el padre privado de sueño entiende lo que estoy diciendo aquí. Otros darán este consejo en forma calmada “Si las cosas no van como deben, simplemente cambia lo que estás haciendo.” En realidad, cada despertar perturba un poco más tu estado mental y lo único que deseas es dormir — ideas nuevas parecen requerir demasiado esfuerzo.

Para ayudar a que tu bebé duerma bien, tendrás que obligarte a hacer algunos cambios y seguir tu plan, aún a media noche, y aunque sea la décima vez que el bebé te ha llamado. Después de leer este artículo y estar convencida de que tu bebé está listo, es tiempo de hacer un compromiso hacia el cambio. Este es el primer paso, y a la vez muy importante, para ayudar a tu bebé a dormir durante toda la noche.

 

Anuncios